Enfermedad vascular periférica
Su equipo de especialistas vasculares en DMC Medical Group es experto en diagnosticar y tratar afecciones complejas, incluida la enfermedad vascular periférica. Recibe la atención más completa posible para ayudarlo a navegar a través de su viaje.
Comprender la PVD
La enfermedad vascular periférica, o PVD, es un trastorno de la circulación en el que los vasos sanguíneos se estrechan, se bloquean o comienzan a sufrir espasmos. Esta enfermedad progresa lentamente y empeora gradualmente con el tiempo. La aterosclerosis es la causa más común de EVP. Esto es cuando la placa, o depósitos de grasa, se acumulan dentro de la pared de una arteria, vena o vaso linfático. También podría ser causado por una lesión en el brazo o las piernas, infección o irregularidades musculares.
Síntomas de PVD
Es posible ser diagnosticado con PVD sin experimentar ningún síntoma. Cuando se presentan síntomas, incluyen
- Calambres en las piernas durante el ejercicio
- Cambios en la piel
- Pulso débil en las piernas y los pies
- Gangrena
- Pérdida de cabello en las piernas
- Impotencia
- Entumecimiento, debilidad o pesadez muscular
- Dolor intenso en la arteria bloqueada
- Heridas que no sanan
- Restricciones de movilidad
- Uñas de los pies gruesas y opacas
Diagnóstico y tratamiento de PVD
Para diagnosticar con precisión la EVP, realizaremos un examen físico y aprenderemos más sobre su historial médico. A partir de ahí, pueden ser necesarias otras pruebas, como un angiograma, que es una radiografía de las arterias y venas que se utiliza para descubrir cualquier área que pueda estar estrecha o bloqueada.
Los tratamientos comenzarán con cambios en el estilo de vida que incluyen dejar de fumar, adoptar una dieta saludable y hacer ejercicio regularmente. Se pueden recetar ciertos medicamentos para mejorar el flujo sanguíneo. Las afecciones existentes como la diabetes, la presión arterial alta y el colesterol alto pueden empeorar la PVD, por lo que es imperativo asegurarse de que se controlen adecuadamente. La cirugía vascular o la angioplastia pueden ser necesarias en casos más extremos de comunicación interventricular que no responden a otros tratamientos.