La enfermedad arterial periférica, o EAP, ocurre cuando las arterias se estrechan o bloquean, lo que reduce el suministro de sangre en las piernas.

La EAP es causada por una acumulación de placa en las paredes de las arterias llamada aterosclerosis. La placa está formada por colesterol, plaquetas sanguíneas, grasa, tejido fibroso y calcio. La EAP generalmente ocurre en las piernas, pero también puede afectar las arterias que transportan sangre desde el corazón hasta los riñones, la cabeza, los brazos o el estómago.

Factores que contribuyen a las posibilidades de desarrollar la enfermedad, como la edad, el tabaquismo, la diabetes, la presión arterial alta, el colesterol alto, los niveles altos de homocisteína (un aminoácido en la sangre) y la obesidad.

Millones de estadounidenses se ven afectados por la EAP. La enfermedad puede mostrar signos de:

  • Llagas en las piernas o los pies que sanan lentamente o no sanan en absoluto
  • Color de piel pálido o azulado
  • Temperatura más baja en una pierna en comparación con la otra
  • Crecimiento lento de las uñas de los pies o disminución del crecimiento del vello en las piernas
  • Pulso débil o inexistente en las piernas o los pies
  • Disfunción eréctil

La EAP se puede diagnosticar después de un historial médico completo, un examen físico y pruebas de diagnóstico. Una de las pruebas más utilizadas es el índice tobillo-brazo, que compara la presión arterial en el tobillo con la presión arterial en el brazo.

También se puede realizar una ecografía para determinar si un vaso sanguíneo está bloqueado, o se puede realizar una angiografía por resonancia magnética para medir el flujo sanguíneo a través de las arterias.

El tratamiento para la EAP se basa en la gravedad de la enfermedad, los factores de riesgo y los resultados de las pruebas. Los cambios en el estilo de vida que pueden ayudar a controlar la EAP incluyen dejar de fumar, comer una dieta saludable, reducir la presión arterial, controlar el colesterol y hacer ejercicio regularmente.

Se pueden recetar medicamentos para tratar afecciones subyacentes, como estatinas para reducir el colesterol o betabloqueantes para reducir la presión arterial.

Se puede recomendar la cirugía para abrir las arterias bloqueadas, ya sea a través de una angioplastia, que consiste en inflar un pequeño globo para aplanar la placa contra la pared de la arteria, o un bypass, que permite que la sangre fluya alrededor de la arteria bloqueada. En casos extremos, es posible que sea necesario amputar la extremidad afectada si la circulación no se puede mejorar con otros métodos.

La EAP es una enfermedad grave, pero se puede detener o ralentizar mediante el tratamiento. Caminar al menos media hora al día tres días a la semana puede ayudar a mejorar los síntomas.

Para obtener más información sobre la EAP, hable con su médico o visite el sitio web del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre.

Continuar